Es un error bastante común pensar que existen culturas con las que trabajar resulta fácil, debido a una lengua común, pasado histórico común o cercanía geográfica.

Pensemos en el caso España-Países Hispanoamericanos, una cultura de millones de hispano hablantes con una lengua e historia común pero con grandes diferencias culturales a tener en cuenta a la hora de hacer negocios. Lo mismo pasaría con Italia y España, dos culturas mediterráneas, geográficamente cercanas pero suficientemente diferentes en su cultura profesional para que surjan cantidades de malentendidos y tensiones a la hora de trabajar juntos.

Pero entonces, si nos centráramos en España, ¿cuáles son los aspectos que deberían tener en cuenta los inversores extranjeros al desarrollar su negocio en España?

El primer paso, sin lugar a duda, sería el de analizar la propia cultura y entender cómo los españoles perciben dicha cultura para poder anticipar ciertas actitudes y comportamientos. Una vez analizada la cultura propia, el segundo paso sería profundizar en la cultura nacional, en este caso la española.

Lejos de querer entrar en estereotipos o encasillar a todos los españoles sí que podríamos destacar ciertos rasgos comunes y frecuentes en la cultura española: locuaces en la expresión de las emociones, emocionales en la confrontación, creativos e impulsivos, trabajadores multitarea, orientados a las personas y a su posición en el grupo, poco previsores y con cierta falta de estrategia pero, por el contrario, flexibles y resolutivos ante los conflictos, son algunas de las características que podríamos destacar.

Aunque sería importante tener en cuenta la situación, la cultura corporativa, el sector y la persona, numerosos estudios y expertos han logrado identificar dimensiones culturales cuyo impacto en los negocios son incontestables y que para España se traducirían de la siguiente manera:

  • Una distancia jerárquica en la empresa más bien elevada.
  • Las reglas existen pero no son aplicables ni a todos ni a todo y dependen más bien del contexto.
  • Un sentimiento de pertenencia al grupo moderado.
  • Un razonamiento más bien teórico basado en el contexto.
  • Una flexibilidad con el tiempo, horarios y la puntualidad.
  • Una toma de riesgos más bien moderada aunque disfrutan de los desafíos por su alta capacidad de adaptación.
  • Una clara orientación a la persona, las relaciones personales siendo clave en el mundo de los negocios en España.
  • Un estilo de comunicación implícito y gesticular, y más bien informal.
  • Vehementes en los debates.
  • Cercanos y expresivos en la comunicación.

Ni mejores ni peores, los españoles tenemos nuestra cultura que, sin lugar a duda, juega un papel importante a la hora de realizar con éxito negocios en España, un país lleno de oportunidades y profesionales altamente cualificados.